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“SI LOS HOMBRES SE QUEDARAN EMBARAZADOS”

Publicado en HUMOR con etiquetas el Octubre 24, 2008 por valorycoraje

Dicen que la población está envejeciendo. Los políticos piden niños, no hay más que ver la que se ha montado con el primer niño del milenio, que menuda paliza nada más nacer… Pues no es por culpa de las mujeres, nosotras ya hacemos lo que podemos, de hecho parimos, aunque tal y como está el empleo ponte a pedir bajas maternales…

Por eso yo creo que si quieren que haya más niños, que los hombres también se embaracen. Auque no sé si eso solucionaría el problema, porque… ¿se imaginan lo que pasaría si los hombres se quedasen embarazados?

Por ejemplo, está claro que los hombres son unos flojos. No soportan el dolor. Así como las mujeres aguantamos casi hasta el último día yendo a trabajar, ellos, con lo quejicas que son, en el momento en que les diera positiva la prueba entrarían amarillos en el despacho del jefe con al rana tiesa en la mano:

- Mire, mire cómo estamos… Deme la baja, que ya tengo náuseas, vengo vomitando desde el laboratorio por la ventanilla.

Cuando estamos embarazadas, ellos saben que no pintan nada, pero como se empeñan en agradarnos, no paran de hacernos preguntas:

- ¿Qué tal te encuentras?
- Muy bien, estoy fenomenal.
- ¿Pero te encuentras bien de verdad?
- Sí, mi amor, ya te lo he dicho…
- Es increíble lo bien que te encuentras, ¿verdad?
- Que sí, que estoy bien… no te preocupes, no me pasa nada.

Al final eres tú la que acabas tranquilizándole a él.

Si los embarazados fuesen ellos, las respuestas serían distintas:

- Antonio, ¿qué tal estas?
- Jodido, yo creo que estoy perdiendo hasta la vista.
- Pero, ¿tan mal te encuentras?
- Fatal, me quedan dos telediarios. Vas a tener que criar a nuestro hijo tú sola.
- Es increíble lo mal que te encuentras, ¿verdad?
- Y lo que me callo, pa’ no asustarte, que la procesión va por dentro.

Total, que al final también le acabas tranquilizando tú.

Las mujeres, cuando estamos embarazadas, tenemos antojos porque se nos agudiza el sentido del olfato. Puedes oler las palomitas del cine que está en la otra manzana, o el marisco a la plancha del bar que está dos calles más abajo:

- Quiero marisco.

Y te lo trae, porque ya saben eso que dicen, que si no te conceden un antojo luego al niño le sale en el cuerpo, y claro, él no quiere que el niño nazca con cara de gamba, aunque luego sea el más gamba de su clase…

Si los hombres se quedasen embarazados sus antojos serían distintos. Con lo simples que son, se despertarían a medianoche diciendo:

- ¡Quiero una Black & Decker! ¡Necesito hacer agujeros, ya!

Y tú se la traerías, porque no te gustaría que el niño naciese con la nariz retorcida como una broca.

También cambiaría la preparación al parto. Las mujeres no tenemos problemas con eso de tirarnos al suelo. Y respirar ahora sí, ahora no durante horas y horas. A los hombres en cuanto les dijeran: “Vamos a hacer ejercicios de relajación”, se sentarían en una mesa y sacarían el dominó:

- ¡Venga, pito doble!

Una pregunta: con la tripa que tienen ya algunos hombres, ¿cómo se les pondrá cuando estén embarazados de treinta y dos semanas? Como un dirigible. Más de uno en vez de romper aguas, romperán cerveza.

Otra: ¿se moverá el niño más en el vientre del hombre? Seguro que sí, sobre todo cuando se pongan a roncar. ¿Cómo va a saber el niño que tiene que hacer tsk, tsk, tsk, para detener el terremoto?

Y una última pregunta: ¿qué harán los hombres cuando sientan las pataditas del bebé? Las mujeres nos emocionamos y decimos: “Mira, mira, se ha movido.” Ellos directamente cantarán el gol: “¡Gol! ¡Gol de mi chico!”.

Y, en vez de ponerle música clásica para que el niño salga más inteligente, pondrán el Carrusel Deportivo:

- Es que así se relaja el niño, es oír el gol en Las Gaunas y se queda como una malva. ¡Esto sí que es un clásico!

Una de las cosas que más cambiaría sería el cochecito. Nosotras, que somos más prácticas, el único accesorio que le ponemos es una sombrilla, por si hace sol. Los hombres no soportarían comprarse algo que incluyese la palabra “coche” sin llenarlo de chorradas. Seguro que los venderían en los concesionarios. Se pondrían insoportables: – El mío tiene radio extraíble, es descapotable y lleva llantas de aluminio, y un alerón… No habría ningún cochecito sin alerón. Luego habrías que verles, picándose en el paseo y haciendo adelantamientos, y el pobre niño con cara de velocidad.

Y el colmo: si a los hombres ya no hay quien les soporte cuando se ponen a contar su mili en plan fantasma… para aguantarlos contando el parto:

- ¡Bufff! Lo mío sí que fue un parto con dolor. Se había acabado la epidural, la matrona y el médico sentados encima de la tripa porque llevábamos cinco horas y nada. El niño intentándolo hacia arriba, que ya estaban pensando en sacármelo por la boca. ¡Todos atacaos! Y yo: “Tranquilos; a ver, dame la tijera que me voy a hacer la cesárea…”. Tras, tras, unas puntaditas… y así que salí andando del quirófano, con mi niño en brazos, que se quedaron alucinaos.

En fin, que pensándolo bien, prefiero parir a mi hijo antes que tener que aguantar a un hombre embarazado.

“EL HOMBRE PERFECTO”

Publicado en HUMOR con etiquetas el Octubre 24, 2008 por valorycoraje

He encontrado al hombre con el que soñamos todas las mujeres. El hombre perfecto. Y ahora que lo tengo… no sé qué hacer con él. ¡Es demasiada responsabilidad! Es como tener una cámara digital con autofocus y zoom incorporado… Que si la foto sale mal, ¡esta claro que es culpa tuya!

Porque él es comprensivo, sensible, detallista… lee el Cosmopolitan… ¿Qué digo “lee”? ¡Lo subraya! La verdad es que es maravilloso. Para empezar, recuerda todas las fechas… Y cuando digo todas, es todas: me mandó flores el día que hicimos una semana, el día que hicimos un mes, el día de mi cumpleaños, el día de mi Santo, el día de la mujer trabajadora. ¡Que tengo la casa que parece la tumba de Lady Di!

Bueno, y cada vez que vuelvo de la peluquería… ¡él lo nota! Se me queda mirando y me dice:
- Cariño… tú te has saneado las puntas…

¡Es que se fija en todo! Aunque esto tiene sus problemas… Me alaba tanto la lencería que luego no tengo valor para ponerme bragas normales. Vamos, que el tanga me ésta haciendo una fístula. Y, sobre todo, no me lleva nunca la contraria: estoy hasta los cojones de ir a ver comedias románticas.

Por no hablar de cuando vamos de compras… Oye, ¡que le pone interés! Le pone tanto interés que me agota… Yo destrozada, y él:
- Venga, cielo, sólo una tienda más…Y yo:
- No, de verdad que éste me gusta… Y él:
- Jo, eso lo dices para que nos vayamos…

Por no hablar de lo humillante que es salir con el hombre perfecto: no bebe nunca; con lo cual, yo parezco Massiel. Come menos que yo; con lo cual, yo parezco… Massiel. Y baila de puta madre, con lo cual yo parezco…Massiel.

¡Y encima está buenísimo! Yo, para arreglarme, necesito tres horas. Y salgo hecha un asco. Él, en cinco minutos, se ha duchado, se ha puesto perfecto y me ha limpiado el baño. Que entro yo pensando que me lo voy a encontrar todo hecho un desastre… y me lo encuentro impoluto… Que me dan ganas de decirle:
“¡Pero bueno! ¿Dónde me has puesto los pegotes de maquillaje que había dejado yo aquí, en el lavabo?”. Oye, ¡que no hay forma de enfadarse con él!

No saben cómo echo de menos esas reuniones con mis amigas poniendo verdes a nuestros novios… Ahora ya ni voy.¡Para no poder ni abrir la boca…! El otro día fuimos a cenar a casa de unos amigos y ellos se pusieron a discutir. Y yo le dije a mi novio:
- ¡Ayyyy… qué bonito! Cariño, tú y yo nunca hacemos esas cosas…

¡Solo una vez creí que íbamos a discutir! Llego a casa y me pregunta:
- Cielo… ¿Tú has metido en la lavadora tu tanga rojo con mis camisas blancas?
- ¡Sí!
- ¡Pues se ha desteñido todo!
- ¿Sí? ¿Y estás enfadado?
- ¡Pues sí! ¡Con Balay!

Ay… qué desesperante. ¡Lo distinto que era todo con mi ex! Recuerdo una vez que le dije:
- Ay, cariño. Me veo gorda.
- No te preocupes, tonta… eso le pasa a todo el mundo.
- ¿Todo el mundo se ve gordo?
- No, que te ven a ti.

Pero cuando ya toqué fondo con mi “hombre ideal” fue un domingo que estaba yo ahí tan tranquilamente tirada en el sillón, viendo la tele, y llega él, me arranca la manta y me dice:
- ¡Venga, arriba, cariño…! ¡Tengo entradas para llevar a tu madre a Expo-mascota!
- Ay, cielo, déjalo… Si no te la va a comprar nadie…

Yo ahí ya me dije: “Tanta perfección no es normal” Y desde entonces le estoy provocando, a ver hasta dónde aguanta. El otro día estábamos viendo la final de la Champions League y de repente… agarro el mando, hago “clic” y pongo Gente.
- ¿Qué? ¿Te jode?
Y va y me dice:
- No, cielo, no te preocupes.. si los penaltis son una lotería..

¡No puede ser! ¡Aquí hay gato encerrado!

¿Qué hace conmigo un tío tan maravilloso? Y me puse a darle vueltas: “A ver, la nacionalidad la tiene… Por dinero, tampoco puede ser, porque con lo que le debo al banco.. ¡a quien debería ligarse es al director…! ¡Oye! ¡A ver si va a ser gay”
Porque ahora que lo pienso… cuando vemos una tía buena, le saca los defectos antes que yo… Tú le dices:
- Joder, mira qué guapa Cindy Crawford…
Y te contesta:
- Sí, pero… tiene los tobillos gordos

Aunque por otro lado… ¿Cómo va a ser gay? Si es una máquina en la cama. Nos pasamos seis horas haciendo el amor. No sabéis lo que aguanta. Tengo que esperarle yo a él… ¡Que estoy cogiendo complejo de eyaculadora precoz!
Bueno, y no creáis que luego se pone a roncar. Me da una conversación… Que si me ha gustado, que si le quiero, que si quiero otro… Que al final le tengo que decir:
- ¡Cariño, lo que quiero es dormir!

Mira, yo ya no podía soportar tanta perfección, así que la semana pasada hablé con él:
- Cariño, así no podemos seguir. O cambian las cosas, o lo dejamos. Y se está esforzando, ¿eh? El otro día salió con los amigotes, y cuando llega a las cuatro de la mañana, me despierta y me susurra al oído:
- Cariño, cariño… quítate las bragas…

Y yo toda emocionada:
- ¡Huy…! ¿Qué te pasa?
Y él:
- Que voy a poner una lavadora

En fin….Entre lo mucho y lo poco, siempre hay un término medio.

“VAMOS DE BODA”

Publicado en HUMOR con etiquetas el Octubre 24, 2008 por valorycoraje

Estoy un poco “fastidiao”. Acabo de recibir una invitación de boda, ya me dirán si no es para estar jodido. ¡Será posible! ¡Es que se te queda la misma cara que cuando te llega una multa! ¡Hale, a soltar pasta!

Porque hay que ver como se desbarra en las bodas. Sobre todo las mujeres, que no solo se disfrazan de paquete de caramelos, algunas hasta se ponen fiambrera en la cabeza, que las ves y dices: “¿Mamá? ¿Eres tú o el soldado Ryan?”.

Lo más raro es ese bolsito diminuto que llevan todas, “¡Anda, una almeja metálica!”. ¿Que llevan ahí, una compresa extraplana? Sin alas, claro, porque asomarían. Si es que es muy fuerte eso de las bodas.

Una de las cosas que más odio de las bodas, son las esperas: ¡te tiras media hora en la puerta de la iglesia con las manos sudando llenas de arroz, que cuando salen los novios, lo que les tiras es arroz a la cubana…! Ahora, que los peores son los niños, que tiran el arroz a la cara, con una mala hostia: “En el ojo, macho”, le he dao’ en el ojo….”. Y el novio, ahí, aguantando.

Odio las bodas. Yo, en la última no conocía ni a la que se casaba y cuando fui a darle el beso de rigor, me tuve que presentar:
- Soy Floren, el hijo de la tía Tere, la que no se habla con el abuelo.
- Ah, encantada, gracias por venir.

Si es que da igual, la novia no se entera, va como drogada, le podría haber dicho:
- ¿Me prestas un par de kilitos para la entrada de un piso?
- Ah, encantada, gracias por venir. ……. 
- Soy el violador del Ensanche, vengo a enseñarte el pito.

Ella hubiera dicho igualmente:
- Encantada, gracias por venir.

Lo que más odio de las bodas, en el momento del traslado al banquete. Tu madre te coloca a tus tías, pero como tu coche es de dos puertas, las tienes que meter a empujones. El vestido se les sube a las caderas y van todo el camino enseñando la faja. Pero a ellas todo les hace gracia:
- Nene, sube la ventanilla, uuuhh, ji, ji, ji, que me despeino, y sigue, sigue al tio Juan, que se sabe el camino, uuhhh, ji, ji, ji.

¡Ji,ji! ¡Hala, fila de doce coches, tocando la bocina! Y como el primero se pase un semáforo… ¡emergencia, emergencia! Todo Dios sacando el móvil:
- Atención, hemos girado a la izquierda, veis al tío Juan, egggg. Nosotros estamos dando vueltas a la rotonda, eggggg, cogiendo inercia, egggg, me copias, me copias… Pato rojo a pato azul, hemos perdido al tío Juan, tío Juan contesta, cambio, eggggg.
Da igual, es un desastre. Cuando llegas, el tío Juan lleva dos horas sentado y encima te dice:
- ¿Dónde os habéis metido, joder?

Lo único que esta bien organizado en las bodas, es el reparto de los idiotas: ponen uno en cada mesa. Pero el resto es un descontrol: están entrando la tarta, y a tu mesa aun no han llevado el chuletón. Yo siempre me he preguntado ¿porqué cortan la carta con un sable?, ¿que sentido tiene? Como no sea por tener un arma a mano para cuando entren los de la tuna…

¿Y que me dicen del vídeo? Se acerca el de la cámara y todo el mundo se cree que esta en El Semáforo: el idiota se pone una servilleta en la cabeza, el tío Juan canta la jota de siempre y una de las tías llora:
- Hijos míos, que os queráis mucho y os respetéis siempre…
¡Hombre, por favor! ¿Esto es lo que pasa el día mas feliz de tu vida?
¡Es todo muy fuerte! Porque después llegan las mujeres con peladillas envueltas en un trozo de tul y paquetes de cigarrillos gritando:
- Fúmate uno mujer, que estamos de boda.

Y de pronto, te encuentras a tu vieja echando humo por la nariz como si fuera una vaporeta.

A nosotros, en cuanto nos descuidamos, nos colocan un puro. Yo, a la tercera calada, empiezo a ponerme blanco y lo tiro.

Pero allí están los vigilantes de puros, tan atentos ellos:
- ¿Ya te has fumado el puro? ¡Dale otro al chaval y una copa de coñac, pa’ que se haga un hombre!

Un hombre, un hombre… ¡hombre, no me jodas!

¡Y el baile! Eso es lo mas fuerte. Lo peor es, cuando el tío de la novia la saca a bailar un pasodoble. El tío va to resudao’ con la camisa pegada al cuerpo, le planta la manaza en la espalda, le sube el vestido medio metro y canturrea mordiendo el puro:
- La ‘ente ‘anta con ardor que ‘iva España, nana na nana nana na, y España es la mejor, tara ran tan taran tara ro.

Lo que menos entiendo es por que los novios pasan de mesa en mesa preguntando:
- ¿Que tal? ¿Habéis comido bien?

A ti te dan ganas de decirles:
- Pues no, la comida era una mierda, y no he dejado de soltar pasta entre la corbata, la liga y la tuna… ¡Y encima me habéis puesto al lado del bafle!

Pero no, les dices que todo ha estado perfecto. Y así, con una mentira, los novios comienzan su vida de casados. Claro que no será la única… En fin, ¡que vivan los novios, pero a mi que no me inviten a mas bodas!.